Vecinos de Palma exigen mano dura contra los minimarkets que venden alcohol ilegal
Cinco asociaciones vecinales de Palma exigen al Ayuntamiento medidas contundentes contra los minimarkets que venden alcohol ilegalmente de madrugada, hartos de la reincidencia y la falta de descanso.
Cinco asociaciones vecinales de Palma han alzado la voz contra lo que consideran un problema estructural en la ciudad: la venta irregular de alcohol en horario nocturno. Los colectivos Passeig Marítim, Barri Cívic, Sa Llotja-Born, Pere Garau y la Associació de Veïnats El Terreno han registrado una petición formal en el Ayuntamiento de Palma para exigir medidas contundentes que frenen la actividad de los minimarkets que incumplen la normativa de forma reiterada.
Según la documentación presentada por las entidades, existen al menos 25 denuncias o menciones relativas a ocho establecimientos específicos, con 17 casos en los que la infracción se ha repetido. Los vecinos denuncian que las sanciones económicas y los controles policiales actuales han demostrado ser insuficientes para disuadir a estos comercios, cuya apertura ininterrumpida durante la madrugada facilita la venta de alcohol fuera de los horarios permitidos.
La situación es especialmente tensa en zonas como el Passeig Marítim, donde se han detectado locales señalados en hasta cuatro ocasiones, o en el barrio de Pere Garau, donde una investigación privada ha documentado compras de cerveza superada la medianoche. Ante este escenario, las asociaciones subrayan que no buscan una restricción generalizada al pequeño comercio, sino una intervención quirúrgica sobre los infractores reincidentes.
Entre las propuestas planteadas al equipo de gobierno de Cort, destaca la limitación horaria de cierre —sugiriendo la franja de 21:30 a 08:00 horas— para aquellos negocios con un historial documentado de irregularidades. Asimismo, solicitan que la Policía Local valore la declaración de las zonas más afectadas como «espacios públicos de intervención especial» para reforzar la vigilancia.
La petición concluye exigiendo al Consistorio que defina un calendario de actuaciones claro y el marco jurídico bajo el cual se pretende solucionar este conflicto. Para los vecinos, el objetivo es innegociable: lograr una convivencia real que permita compatibilizar la actividad comercial con el derecho al descanso de los residentes de Palma.